El recientemente iniciado segundo gobierno del Sr. Zapatero comienza con u serio timonazo a la derecha. Si durante la campaña electoral este supuesto socialista ya prometío una devolución lineal de 400 euros a todos los contribuyentes, ahora, a esa promesa se le suma la de alargar gratuitamente los plazos de las hipotecas, actualizar al alza los precios de la VPO e inyectar miles de millones de euros (10.000) para que el ladrillo sufra lo menos posible.
No es nada nuevo decir que la social-democracia española no tiene una alternativa económica al neoliberalismo, pero lo de estos días va más allá. En lugar de avanzar hacía una presión fiscal equiparable a la del resto de los paises avanzados de la UE para construir un fuerte sistema de protección social, se hace una devolución del superavit para que la ciudadanía resuelva en el mercado libre sus necesidades y derechos. En lugar de pensar a medio-largo plazo, se quieren atajar problemas que no son sino síntomas de males estructurales con cheques-regalo (cada vez más la política se parece al marketing de supermercado). El menseje que podríamos derivar de esta medida sería el siguiente: Ya que ni puedo ni quiero resolver los problemas, tenga un dinerillo para que el golpe sea lo menor posible.
El estado primero permite, fomenta y se aprovecha de la burbuja inmobiliaria (igual que los yankees); ahora se reconoce impotente para resolver lo que ha permitido generar, pero encima quiere sacar pecho con una pose meramente estética.
Del alargamiento de las hipotecas ya hablaremos otro día, hoy sólo una palabra para calificarlo: engañifa.
Será que es lunes y cuesta arriba, pero a mi estos social-demócratas sin rumbo cada vez me gustan menos.